22 de abril de 2010


Homenaje a la página en blanco
Al papel paciente que siempre escucha,
A la pantalla reluciente, hambrienta de letras

La habitación en silencio y a oscuras. Abres el editor de textos y te enfrentas a el vacío que llenar. Tus manos empiezan a escribir, sin esperas, con la certeza de que nadie te va a responder, sabiendo que ese pedazo de universo que estás alimentando solo aguarda paciente a que tu te escribas en el. El teclado suena al compás que marcan tus ideas y de repente, nace la mejor de las melodías, armonía pura.
Es la necesidad de contar cosas al mundo la que nos empuja a los que le damos a la pluma ( o en tiempos más modernos a la tecla ) a deslizarnos entre las frases y contarnos en el papel. Que extraña sensación terminar un relato y saberte en el, saberte escrita y entender que aunque nadie más lo lea, es tuyo. Algo tan tuyo como un hijo.

Jamás me agarré a nada tanto como a las palabras. Ellas que me acompañaron siempre me demostraron que nunca fallaban, me recuerdo a mi misma, escribiendo frente a un papel embadurnado de letras y lágrimas rogándole al cielo que no se acabara nunca. Viajo al pasado y no se rescatarme de otra forma, que no sea sumergida entre libros y cuadernos, no en vano colecciono libretas. Miles de libretas con cuatro folios escritos y cientos de folios en blancos que llenar, que crear, que ser.
Hace mucho tiempo, unos años me quitaron de forma bestial la capacidad de ser lo que soy. Me robaron al amigo más fiel que me había regalado la vida. Se lo llevó el, que tanto me impulso a hacerlo precisamente. Me prometí a mi misma que jamás sería tan débil y me volví tan frágil, tan tan frágil, que me perdí a mi misma entre excusas abiertas. Creí que me había secado. Creí que jamás me volvería a enfrentar al papel de la forma en la que me había enfrentado tantas veces...

Pero un ángel, que ha caído del cielo, ha curado mi corazón de tal forma que ha conseguido que las palabras sean de nuevo, mi escudo y mi lanza en la vida. No soy escritora, ni pretendo serlo. Solo quería de nuevo sentirme acompañada frente a unos versos o columpiarme entre las frases de un cuento. Emocionarme con un juego de palabras y contar lo que siento en una libreta de esas, que tengo olvidadas en los cajones.

Por eso, amigo papel, por eso amiga pluma, hoy quiero daros las gracias. Por tantos vacíos llenos, por tantas tardes juntos, por escuchar sin llenarme de consejos que ya se darme yo sola por ser la compañía de mis noches y el impulso de mis mañanas.
Este post no tendría sentido sin vosotros :)

3 comentarios:

Rosa Laguna dijo...

Ese papel en blanco que impone tanto y da miedo ensuciar...

Me encanta la gente que crea para ellos mismos, por necesidad de expresar y por placer.

Veo que gracias a ese ángel te leeremos más, no? :)

Anonymous monk dijo...

Muy bueno, Peque. Consigues despertar las ganas de cogerse un folio/documento en blanco ("Sin título" xD) y ponerse a garabatear palante nonstop como dices. Congrats for this one!

Galena dijo...

Preciosa, solo por entender las letras tan bien como yo las entiendo, por escribirle a un papel en blanco. Te amo.